Archivo de Septiembre de 2008

El platillo volador.

Sábado, 13 de Septiembre de 2008

El contexto de este sueño fue un día que discutí la muerte de un perro perfectamente entrenado llamado “Fury” y cuyo dueño lamentó mucho su pérdida.

Soñé que invité a la familia de mi amigo Lalo a dar un paseo en mi “nave espacial”, que más bien era un platillo volador.

Una vez que todos estábamos a bordo del platillo, despegamos y enfilé el artefacto hacia el volcán de Colima y su pico nevado. Ya habíamos ganado suficiente altura como para contemplar una excelente panorámica desde donde se podía apreciar, allá en la lejanía, el horizonte del mar y se veían, relativamente cerca, las montañas de El Nevado.

En eso se le ocurrió a Lalo pilotear la nave y le cedí los comandos.

Pero inmediatamente Lalo perdió el control de la nave y comenzamos a zigzaguear en el viento. Cuando nos dimos cuenta que nos enfilábamos directo al pico rocoso de El Nevado todo mundo entró en pánico y gritábamos llenos de terror. La situación era desesperada pero no grave. Entonces empujé a Lalo a un lado y le dije en forma de reproche:

-“¡Lalo!, ésta nave se controla por medio de la voz,” Al tiempo que señalaba a los controles en la cabina.

-“¡STAY!,” grité en voz alta y el platillo volador de inmediato se estabilizó para el alivio de los presentes.

-“¿Ves, cabrón? son los mismos comandos que se les da a los perros,” le expliqué.

-“¡FLOW!,” le grité de nuevo a la computadora e inmediatamente la nave comenzó a deslizarse suavemente por el cielo. Brevemente le seguí explicando algunas instrucciones simples para que Lalo aprendiera a pilotear la aeronave.

-“¡FLOW HOME!,” dije con firmeza.

Con éste último comando, la nave tomó el rumbo de regreso a nuestra ciudad y pocos minutos después descendió a una de las avenidas más transitadas de Guadalajara.

Ya que estábamos dentro flujo de carros y camiones, para mi desgracia, la nave seguía un trayecto directo hacia la casa, sin respetar los señalamientos de tránsito. Así continuó y cuando se pasó unas luces rojas, le dije a manera de explicación a Lalo:

-“Bueno, ¿qué esperabas? ¡Ésta nave no está entrenada para el tránsito terrestre!”

 
© Francisco J. Carabez 3 Mayo 2007

 

El Nevado de Colima

El Nevado de Colima