Archivo de la categoría ‘Discurso Interno’

Una disculpa

Jueves, 27 de Agosto de 2009

No queria ser llanto en tus ojos,
ni mancho en tu velo, estar,
no tu piel cortar, herir, cortar
el alma, y sin razon volcar

Y me reflejé en tus ojos
extraviado en los albores
de la desesperanza, los pies,
descalzo andar, sangrar.

de tus ojos a mis ojos
un abismo de blanqueza
eterno, en piel y agua,
el nido de mis manos
le ha dejado escapar.

Entretejiste una maraña con tus dedos
y ante mis ojos está.

Veme tan fragil, alma melancolica y sombría
ahora ya no puedo nada
miro tu rostro, y el miedo vuelve miedo,
a respirar en contra de tu viento…

© Jesus Angel Sanchez Juarez

19 de Junio

Jueves, 9 de Abril de 2009

- Hola! ¿Como estas?
- Bien.
- Ellos son mis hijos
- ¿Como están niños?, ¿No te conozco?, ¿No eres Carmen?
- Jajaja, no, no soy Carmen… ¿Quién es Carmen?
- Fue mi alumna.
- Soy Viviana.

Ese atardecer estabas con el deseo como un imán. ¿Que como estaba yo? Queriendo encontrar un imán deseoso.

Vivianeshka

Vivianeshka

Decálogo para Esquizofrénicos.

Viernes, 25 de Abril de 2008

Decálogo para discriminar a un personaje imaginario.

Nos hemos esmerado en hacer este documento como un intento para auxiliar a las personas que sufren en síndrome de múltiples personalidades puedan discriminar, en un momento dado, si la persona(s) con la que interactúan pertenece(n) al mundo real.

Este documento está redactado a manera de 10 reglas básicas (decálogo), que si se aplican correctamente tendrán una efectividad muy alta en la detección de personajes imaginarios. Bien, sin más preámbulos, comenzamos.

1. Un personaje Imaginario es incapaz de mover objetos físicos, por lo cual esta primera regla consiste en tentar al personaje a que mueva un objeto dado: pedirle que te alcance el salero o que te dé una cerveza si se está en la mesa son buenos métodos; aunque generalmente darán una excusa –brillante y aguda por cierto- para no hacerlo, o pretenderán ignorar el mandato. Debemos procurar hacer la petición con mucha entereza y de improviso, además de no aceptar ninguna excusa por parte de nuestro(s) interlocutor(es).

2. Aunque usualmente los personajes imaginarios son ajenos de cualquier daño físico, nosotros NO. Por lo tanto, cuando nuestro amigo nos pida que hagamos algo que atente contra nuestra integridad física, acudan, con toda propiedad y cortesía, a la educación de ceder el lugar. Por ejemplo: si van caminado por un lugar elevado –un puente, los pisos altos de un centro comercial, el borde de un precipicio- y su amigo(s) le(s) pide(n) que salten juntos ¡NO lo haga usted primero!, cédale(s) el placer de la primicia diciéndole(s) que usted saltará DESPUES de que el (ellos) salten. Antes de cualquier cosa, intente alejarse de los bordes o zonas de peligro, e intente cambiar el tema de conversación.

3. Un factor común en esos personajes es su poca o nula responsabilidad. No permitas que te convenzan de dejar de ser responsable. Tiéntalos pidiéndoles que paguen la cuenta de bar, o que hagan una tarea simple como lavar el auto o limpiar la mesa: jamás lo harán.

4. Hágale caso a su médico y tome sus medicamentos. Sin duda son el mejor remedio para exterminar brotes no deseados. Habrá que considerar los efectos secundarios como el menor de dos males: impotencia sexual, babear como idiota, viajes psicodélicos, etc.

5. Luego sucede que dichos personajes usualmente tienen un tema de conversación muy interesante; evite ser envueltos por su labia, aunque le cueste mucho mantenerse al margen de temas en extremo tentadores (música, vino, sexo, historia, drogas, libros, etc.), recuerde que cualquier cosa que ellos digan, en realidad viene de Usted mismo. La fuente de su erudición está fuera de ellos. Además considere que aunque estamos en pleno siglo diez y… er… veintiuno, la gente aún considera trastornados a aquellos que hablan en voz alta sus pensamientos.

6. Estos seres son muy interesantes y en extremo útiles; no pierda oportunidad alguna en pedirles pequeños favores: que le alcancen el salero o que le sirvan otra cerveza. Su servilismo es la razón por la que viven.

7. Deberá tener mucho cuidado cuando decida jugar con ellos a cosas verdaderamente divertidas: saltar de un puente o estrellar su auto a toda velocidad. Pues suelen tener un físico muy delicado. Véalos como si fueran mascotas delicadas.

8. Porque tienen un serio problema con su ética puritana, usualmente se apresuran en pagar la cuenta, y con servilismo asean el coche o la mesa. En el fondo son unos controladores-compulsivos que necesitan de atención médica.

9. Por lo mismo son propensos a la automedicación y si cuentan con una receta médica válida abusan de sobredosis. Hágales un favor y tire sus medicamentos en cualquier descuido. Al final se lo agradecerán.

10. Por último hay que tratarlos con la condescendencia que le tiene un abuelo a su nieto: habrá que ilustrarlos con las cosas bonitas que tiene la vida y charlar de cosas en apariencia triviales como filosofía, teología, política. Aunque no entiendan ni pío, su mérito está en que son unos escuchas excepcionales.

Esperamos que estos simples consejos les ayuden tanto como nos han ayudado a nosotros.

Atte: Alter-Ego y Yo.

© Francisco y Javier Carabez 25 Abril 2008

 

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De brebajes etílicos y de otros alebrijes.

Viernes, 18 de Abril de 2008

- Con música de Paz -

De la eterna lucha antagónica entre los reinos de los que gozan de su propia muerte en vida, y de los que viven el gozo de su vida ya muertos, surge la claridad de un fulgor níveo y pardo, que pulula dentro de la incipiente semilla de la esperanza desesperada.

Son Reinos que luchan por ser, por su definición dentro del espacio que les da la vida y la muerte, la alegría y la pena. Luchan, conquistan y son conquistados, son a un tiempo verdugos y víctimas, jueces y acusados; son el todo y la nada, son la nada misma. Son alquimistas de quiméricos anhelos. Son retóricos de palabras silenciosas y acres, que se gritan en alaridos silenciosos. Fermentan, solapados de su propia nada, el vino que los embriaga de perfección en un mundo imperfecto.

La eufórica sensación de un trago de tequila, los transporta al mundo donde se puede cruzar el umbral de lo divino, sus cuerpos son arrebatados en éxtasis, y por eternos instantes, gozan de la plenitud de la gloria de efímeros momentos etílicos. Brevemente brindan y beben de la copa de la vida, son todopoderosos, toda sapiencia, no conocen el fin porque no han tenido principio: son eternos, son la eternidad. La muerte y la vida bailan embriagadas al dulce sopor de sus sueños. No son ancianos porque nunca han sido niños. El limbo de la juventud reina sobre su perenne presente; son rodeados por la insegura seguridad del vigor que colma sus cuerpos, que brilla dentro de sus almas motivadas por un brio inmensurable de la pasión por vivir y morir, por existir y destruirse. Condenados, finalmente, a condenar su condenada condena, a sabiendas que sabiendo lo que saben, saben que saben lo que a sabiendas saben. (¡Que bien sabe el tequila con limón y sal, Sí Señor!)

El brebaje divino se fermenta rápidamente dentro de la pasmosa lentitud del devenir del tiempo humano. Finalmente se es sobrio y ebrio, luz y sombra, serena calma impaciente, “Esclavo y amo”, “Poquita fe” y “La que se fue”, pa’ terminar pronto. Al son de los últimos ecos que aún rebotan en sus oídos, aturdidos y embriagados, a sus seguros pasos, el mundo se tambalea, el suelo es inestable y movedizo; “Todo fluye”, han salido a un voluble mundo lleno de mutaciones, pues lo que antes era un camino recto y amistoso, se ha transformado en quebrado y agresivo. Tropiezan por las calles que pone a sus pies trabas. El mundo los observa a distancia, se burla de ellos. Poco a poco la claridad de la noche, va cediendo al obscuro despertar del día, y a la risa del alba, lloran amargos desencantos.

Su juventud ha muerto en el sueño del sueño que mata a su juventud. Su mundo se colapsa, sus recuerdos los traicionan. Buscan entre los rincones de su abreviada memoria, la respuesta al acertijo que mútuamente se plantean, y replantean las acertadas preguntas que hacen en luto de sus acertijos.

Finalmente se limitan al improvisado arte de la adivinación, prueban y fallan, prueban y erróneos, se dan cuenta que lo que han buscado en toda una vida –de hace unos minutos -, no lo encontrarán por el resto de la eternidad. Pero por extraños sortilegios, dan por fin con la habitación que los abriga de los dañinos rayos solares, y no poco sedientos, buscan en la –ahora estéril- fuente de la vida, el elixir que los colmara de tristezas y alegrías: no encuentran. Sufren y se desesperan, lloran y gimen en la ausencia del alivio que los invadiera instantes apenas –que se ven ahora en las lejanías de un pasado eternamente distante- de los vestigios húmedos de una atmósfera intangible, quimérica e irreal.

¿Los dioses los castigan por el atrevimiento de haber caminado en el límite: el umbral que los separa de su mortal condición? Impávidos y rebeldes, aceptan sus desgracias, sus oídos no escuchan y sus ojos no ven – pues duermen -. Solo las cándidas aguas que corren en el torrente de sus pesadillas, se atreven a refrescar las heridas que han ganado en tan tremenda batalla.

© Francisco J. Carabez 2003

Que buen viaje!