Decálogo para discriminar a un personaje imaginario.
Nos hemos esmerado en hacer este documento como un intento para auxiliar a las personas que sufren en síndrome de múltiples personalidades puedan discriminar, en un momento dado, si la persona(s) con la que interactúan pertenece(n) al mundo real.
Este documento está redactado a manera de 10 reglas básicas (decálogo), que si se aplican correctamente tendrán una efectividad muy alta en la detección de personajes imaginarios. Bien, sin más preámbulos, comenzamos.
1. Un personaje Imaginario es incapaz de mover objetos físicos, por lo cual esta primera regla consiste en tentar al personaje a que mueva un objeto dado: pedirle que te alcance el salero o que te dé una cerveza si se está en la mesa son buenos métodos; aunque generalmente darán una excusa –brillante y aguda por cierto- para no hacerlo, o pretenderán ignorar el mandato. Debemos procurar hacer la petición con mucha entereza y de improviso, además de no aceptar ninguna excusa por parte de nuestro(s) interlocutor(es).
2. Aunque usualmente los personajes imaginarios son ajenos de cualquier daño físico, nosotros NO. Por lo tanto, cuando nuestro amigo nos pida que hagamos algo que atente contra nuestra integridad física, acudan, con toda propiedad y cortesía, a la educación de ceder el lugar. Por ejemplo: si van caminado por un lugar elevado –un puente, los pisos altos de un centro comercial, el borde de un precipicio- y su amigo(s) le(s) pide(n) que salten juntos ¡NO lo haga usted primero!, cédale(s) el placer de la primicia diciéndole(s) que usted saltará DESPUES de que el (ellos) salten. Antes de cualquier cosa, intente alejarse de los bordes o zonas de peligro, e intente cambiar el tema de conversación.
3. Un factor común en esos personajes es su poca o nula responsabilidad. No permitas que te convenzan de dejar de ser responsable. Tiéntalos pidiéndoles que paguen la cuenta de bar, o que hagan una tarea simple como lavar el auto o limpiar la mesa: jamás lo harán.
4. Hágale caso a su médico y tome sus medicamentos. Sin duda son el mejor remedio para exterminar brotes no deseados. Habrá que considerar los efectos secundarios como el menor de dos males: impotencia sexual, babear como idiota, viajes psicodélicos, etc.
5. Luego sucede que dichos personajes usualmente tienen un tema de conversación muy interesante; evite ser envueltos por su labia, aunque le cueste mucho mantenerse al margen de temas en extremo tentadores (música, vino, sexo, historia, drogas, libros, etc.), recuerde que cualquier cosa que ellos digan, en realidad viene de Usted mismo. La fuente de su erudición está fuera de ellos. Además considere que aunque estamos en pleno siglo diez y… er… veintiuno, la gente aún considera trastornados a aquellos que hablan en voz alta sus pensamientos.
6. Estos seres son muy interesantes y en extremo útiles; no pierda oportunidad alguna en pedirles pequeños favores: que le alcancen el salero o que le sirvan otra cerveza. Su servilismo es la razón por la que viven.
7. Deberá tener mucho cuidado cuando decida jugar con ellos a cosas verdaderamente divertidas: saltar de un puente o estrellar su auto a toda velocidad. Pues suelen tener un físico muy delicado. Véalos como si fueran mascotas delicadas.
8. Porque tienen un serio problema con su ética puritana, usualmente se apresuran en pagar la cuenta, y con servilismo asean el coche o la mesa. En el fondo son unos controladores-compulsivos que necesitan de atención médica.
9. Por lo mismo son propensos a la automedicación y si cuentan con una receta médica válida abusan de sobredosis. Hágales un favor y tire sus medicamentos en cualquier descuido. Al final se lo agradecerán.
10. Por último hay que tratarlos con la condescendencia que le tiene un abuelo a su nieto: habrá que ilustrarlos con las cosas bonitas que tiene la vida y charlar de cosas en apariencia triviales como filosofía, teología, política. Aunque no entiendan ni pío, su mérito está en que son unos escuchas excepcionales.
Esperamos que estos simples consejos les ayuden tanto como nos han ayudado a nosotros.
Atte: Alter-Ego y Yo.
© Francisco y Javier Carabez 25 Abril 2008
